Desde el año pasado asistimos a una caída significativa en las tarifas de flete marítimo, lo cual es considerado por muchos expertos como un signo de una inminente recesión global. La disminución en los fletes, que se espera que este año sea de entre el 55% y el 85% respecto a 2022, ha sido descrita como “histórica” y está afectando a múltiples sectores que dependen del alquiler de barcos y el transporte de contenedores.

A pesar de estas caídas, las tarifas de fletamento están el doble de precio que al inicio de la pandemia de coronavirus y para ver un precio similar nos tenemos que remontar al año 2008. Y se trata de un indicador importante, ya que estos precios suelen depender de los volúmenes de mercancía, su peso y la distancia entre el origen y el destino. Por tanto, nos da una idea del estado general del comercio marítimo internacional.

Aunque seguimos en un escenario delicado, también encontramos algunas tímidas muestras de repunte que, pese a todo, podrían normalizar la situación en los próximos meses.

 El desplome de fletes marítimos desde el pasado año

La caída en las tarifas de flete se ha atribuido a diversos factores, afectando a los ingresos de las compañías navieras y ralentizando el comercio internacional. Sin duda, la pandemia de Covid-19 ha tenido un impacto muy relevante en el escenario actual. Durante la misma, gran parte de la actividad económica mundial se detuvo, y posteriormente, con la reactivación tras la emergencia sanitaria, hemos experimentado un cambio de tendencia de compra en todo el mundo, donde los bienes materiales duraderos han sido los grandes protagonistas.

La diferencia de actividad entre los peores momentos de la pandemia y la reactivación provocó una congestión en los puertos de medio mundo. Las cargas se acumulaban y los barcos no podían entrar a puerto generando, en ocasiones, largas colas de barcos y camiones en torno a las infraestructuras portuarias. Todo ello ocasionó una subida de fletes colosal.

En la actualidad asistimos a un cambio en la tendencia comercial: la desaceleración económica global, la inflación y la caída del consumo. En Estados Unidos, por ejemplo, las importaciones de febrero marcaron un mínimo desde junio de 2020 con un 26% de caída frente a febrero de 2022 y un 14% con respecto a enero de 2023, siendo las más bajas que en cualquier mes del año 2019, incluso los afectados por la pandemia.

En este escenario, nos encontramos un panorama en el que se compra menos y, por lo tanto, se importa menos. Con esta reducción, los barcos ya no llegan llenos y las navieras buscan más cargas para optimizar sus esfuerzos.

La respuesta ha sido poner menos barcos y realizar menos escalas para aprovechar al máximo el espacio de los buques. En esta decisión también han influido algunos desafíos de las políticas medioambientales, como la necesidad de adaptar los medios de transporte a nuevas normativas como OMI 2020 (reducción de azufre en los fueles), algo que resulta muy costoso en el escenario presente, por lo que las compañías optan por dejar en puerto a buena parte de sus buques.

Qué podemos esperar en los próximos meses

En cuanto a comercio internacional, vamos a seguir viendo cómo muchas compañías pasan por procesos de relocalización. Según el informe del segundo trimestre de S&P Global, se espera que el 2023 sea el año de la normalización de las cadenas de suministro tras las fluctuaciones derivadas de la pandemia; pero aún no hemos llegado a ese punto. Las incertidumbres, principalmente en cuanto a los niveles de inventario de bienes de consumo, lastran esa normalización y tendremos que esperar a finales de año para constatarla.

En cualquier caso, las revisiones de presión de carga se están realizando a la baja, pero ya estamos viendo algunos casos en los que la tendencia parece cambiar. Es el caso del trade Asia – Costa Este de Estados Unidos, donde hemos podido observar un mantenimiento de precios en la primera semana de mayo (un 85% menos que la misma semana del año pasado), igual que Asia – Costa Oeste de EEUU, aunque con una tarifa un 94% más baja que en 2022. Los precios de Asia a Europa del Norte, por su parte, disminuyeron solo un 1% (con precios un 87% más bajos que en 2022), manteniéndose en niveles similares desde diciembre en las operaciones desde los países asiáticos hacia la Europa mediterránea.

Así, aunque las tarifas transatlánticas continuaron en descenso a primeros de mayo, las rutas desde Asia se mantienen estables y hemos visto, incluso, un aumento de precios en algunos trades en el mes de abril. Sin embargo, no parece que vaya a ser algo generalizado en los próximos meses y prevemos unos fletes más reducidos. En estos momentos hay una sensación generalizada de que el mercado no volverá a niveles tan bajos como los de principios de este 2023, dada una mejor gestión de capacidades y una cierta recuperación de la demanda; pero no podemos afirmar que hayamos tocado fondo en esta recesión del transporte de carga.

Está por ver si las estrategias de los transportistas para compensar la nueva capacidad del mercado tienen éxito, pero en cualquier caso, en Erhardt utilizamos este conocimiento, el valor de nuestra experiencia y la última tecnología para diseñar e implementar soluciones logísticas globales con conocimiento local: contacta con nosotros para ser tu socio de confianza en todas tus operaciones Import & Export.